Ciencia casera en la huerta

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición del 1 de mayo de 2019 de Good Fruit Grower.

Comience con una pregunta clara que tenga una respuesta. Asigne un tratamiento a cada parcela de forma aleatoria. Recopile los datos consistentemente. Esos son algunos de los consejos que Jon Clements les brinda a los productores que buscan iniciar estudios en sus propias fincas.

El educador de la extensión de la Universidad de Massachusetts-Amherst alienta a los productores a probar nuevos productos o métodos antes de invertir a gran escala, pero les recuerda que deben respetar algunos principios básicos del diseño experimental para sacarle el máximo partido a sus esfuerzos. Llama a esos estudios “investigaciones en fincas” y sugiere que los productores aborden hasta los experimentos más simples de la misma forma en que un investigador a tiempo completo lo haría.

Para explicar cómo hacerlo, Clements dió una introducción al proceso científico durante el Congreso Anual de la Asociación Internacional de Árboles de Fruta en Rochester, Nueva York y compartió su lista de 10 pasos para realizar con éxito una investigación en una finca.

“Estos son los pasos en los que de verdad necesitan pensar si van a realizar sus propias investigaciones en fincas”, indicó.

1. Elija una buena pregunta. Responder a esa pregunta es la meta fundamental, así que es importante que sea clara y específica. Por ejemplo: “¿Es posible reducir la cantidad de químicos que uso y mantener un buen control sobre las plagas?”

2. Establezca una hipótesis. Debe ser comprobable y mensurable, y contener tanto variables independientes como dependientes. “Voy a rociar media dosis de fungicida y espero que el control de plagas sea de un 100 %, lo cual no discrepará de los efectos de una dosis completa”. La dosis de fungicida es la variable independiente, mientras que el grado de control de plagas es la variable dependiente.

3. Decida cuáles datos debe recopilar. Algunos ejemplos son el rendimiento, el tamaño de las frutas y la incidencia de plagas.

4. Diseñe el experimento. Este paso requiere esfuerzo. Clements recomienda que el experimento sea simple y solo use dos o tres tratamientos. Repita todos los tratamientos en diferentes árboles, parcelas y filas. Asigne los tratamientos de forma aleatoria para reducir el efecto de otros factores. Por ejemplo, probar un tipo de rociador en parcelas en la cima de una colina y otro en las parcelas más abajo permite que las diferencias en la altura, la humedad y el suelo ofusquen los resultados. Planifique repetir los estudios un segundo año para eliminar los efectos de los cambios meteorológicos.

5. Elija una ubicación y rotule las parcelas. Seleccione parcelas que sean accesibles y tengan un suelo uniforme y una topografía que permita la separación —mediante una zona de delimitación que las rodee por completo— de parcelas de tratamiento lo suficientemente grandes como para recopilar datos. Recuerde incluir parcelas de control. Esquematice el proyecto.

6. Aplique la investigación. Siga un protocolo escrito sobre dónde, cómo y cuándo aplicar los tratamientos. Aparte de cambiar los tratamientos, maneje todas las parcelas de la misma forma. Comuníquese con sus empleados y representantes de campo para prevenir daños involuntarios.

7. Haga observaciones y lleve un registro. Esto no es lo mismo que recopilar datos. Tome nota de anécdotas como “la densidad de floración parece ser mucho menor en esta parcela”. Tome notas.

En este ensayo hipotético, el productor aplicó cuatro tratamientos diferentes —digamos, diferentes reguladores de crecimiento— y los repitió tres veces al azar a un total de 12 parcelas diferentes. (Cortesía del Programa de investigación y educación agrícola sostenible)

8. Recopile los datos. Prepare las hojas de colección de datos con anticipación. Organice y rotule las bolsas de recolección de muestras. Guarde muestras de los diferentes tratamientos y parcelas por separado.

9. Analice los datos. Haga los cálculos, determine los promedios e intente analizar los datos, probablemente con una computadora. Busque ayuda de ser necesario. Clements admite que a veces se ha quedado anonadado mientras revisa los datos y que no le importa ayudar a los productores a analizar sus hojas de cálculo. “Pero, por favor, hablen conmigo antes de comenzar el experimento”, solicitó.

10. Saque conclusiones. Repase la hipótesis para confirmarla o refutarla. Solicite una segunda opinión.

Para más detalles, Clements recomienda leer las guías de investigaciones realizadas en fincas que han sido publicadas por los programas de extensión de las universidades, tal como “Estudios de viñedos realizados en fincas: Guía para productores”, por la Universidad Estatal de Washington, o el Programa de investigación y educación agrícola sostenible (northeastsare.org/Grants/Get-a-Grant/Farmer-Grant).

En general, Clements recomienda que los productores sean realistas y prácticos, y que manejen sus expectativas del tiempo, costo, mano de obra y equipo necesarios para evitar sumirse en un proyecto que consuma todos sus recursos.

“Claro que yo he incurrido también en eso como otros”, confesó.

Sobre el Autor

Ross Courtney

Ross Courtney is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles and taking photos for the print magazine and website. He has a degree from Pacific Lutheran University. -- Follow the author -- Contact: 509-930-8798 or email.

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