Los tratamientos de MCP pueden resultar complicados

Peras d’Anjou de la cosecha de 2015 son envasadas en Peshastin, Washington. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Un nuevo estudio confirma los numerosos factores que intervienen en el uso exitoso de MCP en peras.

No es ningún secreto que los tratamientos de MCP en peras pueden ser un asunto altamente complicado que afecta la calidad de la fruta, su maduración y, en última instancia, la satisfacción del consumidor.

Pero en lo que podría ser uno de los ensayos más grandes jamás realizados en el mundo de la poscosecha, un estudio reciente de la empresa AgroFresh Inc. que utiliza dos de sus productos muestra lo que muchos sospechaban desde hacía mucho tiempo: lo más importante son los detalles. Más específicamente, no se puede usar la misma dosis solo una vez en todos los cultivos.

El estudio marca un paso más en el proceso de tratar de comprender mejor la relación entre MCP (1-metilciclopropeno), tanto en el huerto como en la empacadora, y el producto final.

“Básicamente aprendieron que hay algunas formas ideales de utilizar estos productos, y no se puede usar ninguno de ellos de una sola manera y esperar que funcionen en todas las situaciones”, explicó Bob Gix, horticultor de Blue Star Growers en Cashmere, Washington, quien colaboró en el estudio.

“Hay algunas buenas opciones, dependiendo del programa de mercadotecnia del almacén y de acuerdo con el momento de cosecha del productor y el calendario. Es muy buena herramienta”, afirmó. “Pero creo que cada uno de los almacenes y los distintos productores deben descubrir cómo encaja con ellos, y el uso más importante del producto después de la recolección debe dirigirse a su mercado”.

El problema de las peras

La velocidad a la que la fruta pierde calidad y frescura está determinada por la velocidad y la cantidad de una hormona natural que la planta genera internamente: el etileno.

Para los productores y empacadores que desean vender fruta fuera de su temporada normal de cultivo, el etileno juega un papel fundamental en su capacidad para almacenar y transportar la fruta exitosamente. Muchos han recurrido cada vez más a MCP para inhibir la producción de etileno y el proceso de maduración.

Funcionó bien para las manzanas. AgroFresh Inc., el desarrollador de productos MCP con sede en Collegeville, Pennsylvania que incluyen SmartFresh y Harvista, ha creado protocolos y recomendaciones de uso exhaustivas para los productores desde que MCP fue aprobado para su uso en los Estados Unidos hace 15 años.

Sin embargo, los productores de pera han estado esperando recomendaciones más precisas.

La compañía ha realizado estudios de MCP en peras en todo el mundo, inclusive en Estados Unidos, Chile y los Países Bajos, pero los resultados y las recomendaciones difieren según la variedad y la región, informó Fernando Edagi, exgerente técnico de AgroFresh quien dirigió el estudio.

Desde entonces se ha trasladado a Apeel Sciences, una compañía que desarrolla productos derivados de plantas para extender el tiempo de almacenamiento, pero presentó los hallazgos del estudio en la Escuela de Frutas de la Universidad Estatal de Washington en marzo.

“Aquí en Washington u Oregón no tratamos las peras con más de 300 partes por billón. No pasa de eso, porque sabemos que, si sobrepasamos esa cantidad, no vamos a conseguir que maduren. Es imposible”, aseguró Edagi. “Pero si vamos a California, que no está tan lejos, podemos tratar con 600 o 900 partes por billón y la fruta madurará. Por supuesto, está relacionado con el clima; se trata de la misma variedad, la Bartlett”.

Mientras tanto, la dosis estándar para las manzanas en el Pacífico Noroeste es de 1,000 partes por billón.

El estudio no pretendía examinar qué sucede con la fruta en el almacén, sino más bien investigar el estado de la fruta bajo varios tratamientos cuando se envía al consumidor, aclaró Edagi.

Y en cuanto a estudios se refiere, fue uno grande. Blue Star cosechó 144 cajones de fruta para el estudio en 2016, el cual evaluó la fruta con base en concentraciones bajas y altas de aplicaciones de MCP tanto en el huerto como en la empacadora, almacenamiento en atmósfera normal y atmósfera controlada durante diferentes tiempos y diversos protocolos de maduración en tres variedades diferentes de pera —Bartlett, Bosc y d’Anjou— para un total de 1,944 combinaciones (incluido el control). En total, se evaluaron más de 213,000 piezas de fruta para determinar su firmeza, color, azúcar, ácidos y peso.

¿Entonces cuál es el veredicto?

Como se esperaba, los resultados variaron y Edagi hizo hincapié en que eran específicos del área de Cashmere en la región Norte Central de Washington. Habría sido difícil saber cómo les habría ido a las peras en el valle del río Hood de Oregón, por ejemplo, en un entorno de crecimiento diferente o incluso en Cashmere en otro año con diferentes condiciones climáticas.

Blue Star cosechó al menos 24 cajones para dos bloques de cada variedad: uno de control y otro tratado con Harvista (60 gramos por acre, aplicados aproximadamente unos 10 días antes de la cosecha), dividido cada uno de ellos por una fecha de cosecha comercial elegida por el productor y una fecha de cosecha tardía (siete días después), concentraciones bajas y altas de SmartFresh en la poscosecha (que variaba según la variedad; 150 partes por billón y 300 partes por billón para Bartlett, 100 y 200 para d’Anjou, y 200 y 300 para Bosc), y con atmosfera estándar y controlada con fechas de remoción ordenadas.

Repitieron el estudio en 2017 con resultados similares.

En el caso de las Bartlett, por lo general, indicó Edagi, si los productores y empacadores quieren vender fruta en septiembre u octubre del almacenamiento en atmósfera normal, no necesitan aplicar MCP en el huerto o en el centro de empaque.

Si quieren vender fruta en noviembre o diciembre, entonces deben considerar usar Harvista o SmartFresh o una combinación de ambos. También necesitan los productos si quieren vender fruta almacenada en atmósfera controlada de enero a abril.

“Entendemos que es un gran desafío en agosto y septiembre, y usted no sabe cuándo va a vender esa fruta”, afirmó. “Es por eso que creo que la combinación de Harvista y una baja concentración de SmartFresh le proporciona la mayor flexibilidad, porque si desea vender la fruta en noviembre o abril, puede hacerlo. Solo necesitas trabajar en el protocolo de maduración adecuado para ello”.

Los productores de Bartlett, en particular, podrían llegar con éxito al mercado en febrero con esa estrategia, declaró.

Además, retrasar la cosecha una semana mediante la aplicación de Harvista incrementó los rendimientos en general en un 17 por ciento, e incluso mejoró el tamaño de las Bartlett y no sacrificó el color, apuntó Edagi.

“Si soy productor y soy envasador y tengo un presupuesto y tengo que tratar algo con MCP, definitivamente gastaré mi dinero en Harvista, no en SmartFresh”, indicó Edagi. “Eso aumentará drásticamente nuestras posibilidades de éxito”.

Pero es complicado, señaló, porque si un productor de d’Anjou quiere vender en junio, Harvista por sí solo no lo va a lograr. “Hay que aplicar SmartFresh para durante la postcosecha para tener ese control de escaldaduras”.

Sin embargo, el estudio mostró que los productores y empacadores que usan Harvista y SmartFresh y/o quieren vender fruta de noviembre a marzo deberían usar concentraciones reducidas.

El reto es que pocos productores tienen bloques sólidos de solo Bartlett o d’Anjou, señaló Gix. “Es un poco más difícil de encontrar, en algunas de las áreas de cultivo tradicionales, la oportunidad perfecta para rociar Harvista en los bloques”, señaló. “Pero AgroFresh realmente ha dado un paso al frente y ha sido un socio muy, muy bueno con la industria de la pera para comprender mejor cómo su producto afecta la maduración de la pera”.

¿Resuelve el estudio todos los problemas de maduración de las peras? No. Solo alrededor de un cuarto de las peras del Noroeste son tratadas con MCP y la industria todavía enfrenta obstáculos para que las peras maduren para los consumidores, informó Edagi. Pero los productores deberían trabajar con AgroFresh para garantizar el mejor uso de los productos siguiendo los resultados del estudio.

Como todo, MCP es una herramienta, apuntó Gix. “Las herramientas, cuando se usan bien, pueden ser beneficiosas para la industria. Es una herramienta que cuando no se usa bien puede ser perjudicial para la industria”, concluyó. “A través de su estudio hemos conseguido algunas concentraciones específicas y formas de utilizar ese producto que nos permitirán ofrecer un mejor producto al consumidor”.

Sobre el Autor

Shannon Dininny

Shannon Dininny joined Good Fruit Grower as senior editor in 2015. She writes articles for the print magazine and website and plans and prepares editorial content. -- Follow the author: Office (509) 853-3522 Cell: (509) 834-5321 -- email

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