Los viveros reconocen los portainjertos con identidad errónea

Errores en la cadena de suministro causan la entrega de portainjertos de cereza incorrectos, pero una nueva tecnología puede ayudar a evitar errores futuros.


Este artículo apareció originalmente en la edición del 1 de enero de 2020 de la revista Good Fruit Grower: Nurseries recognize rootstocks with mistaken identity


Los errores que implican árboles mal etiquetados o colocados suceden de vez en cuando.

La industria de viveros comercializa millones de plantas cada año, y muchas de ellas se ven similares cuando se envían. Las diferencias aparecen solo cuando los árboles empiezan a crecer y solo los ojos de aquellos que tienen gran experiencia pueden detectarlas. El aumento de la propagación mediante cultivo de tejido solo aumenta el riesgo.

Para mitigar problemas en el futuro, los grandes viveros y los laboratorios de cultivos tisulares están invirtiendo en su propio equipo de detección de ADN, tecnología que se está volviendo más accesible y asequible.

“Creo que es donde todos terminaremos en el futuro”, señaló Tye Fleming, propietario del vivero Helios Nursery en Quincy, Washington. La empresa posee un laboratorio de cultivo tisular y planea agregar pruebas de detección en los próximos años.

Los cerezos de la variedad Black Pearl de primer año crecen en septiembre en un huerto cerca de Prosser, Washington, en portainjertos que muy probablemente son de tipo Gisela 6, no del tipo más enanizante Gisela 5 que el productor había encargado. Una confusión en la cadena de suministro causó que los viveros recibieran y entregaran algunos árboles mal etiquetados. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Los cerezos de la variedad Black Pearl de primer año crecen en septiembre en un huerto cerca de Prosser, Washington, en portainjertos que muy probablemente son de tipo Gisela 6, no del tipo más enanizante Gisela 5 que el productor había encargado. Una confusión en la cadena de suministro causó que los viveros recibieran y entregaran algunos árboles mal etiquetados. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Recientemente, un contratiempo causó que un número desconocido de viveros recibieran y entregaran árboles de cereza en portainjertos de tipo Gisela 6 en lugar de los portainjertos más pequeños de tipo Gisela 5 que esperaban los productores. El origen, tiempo y alcance del contratiempo de Gisela todavía no se tiene claro, informó Wanda Heuser Gale, presidente de Gisela Inc., la compañía de Lawrence, Michigan que tiene la licencia norteamericana para comercializar y distribuir estos portainjertos alemanes de cereza. Pero su compañía está pagando para que los viveros afectados realicen pruebas de ADN con el fin de ayudarlos a resolver el problema.

“He perdido muchas noches de sueño por esto”, afirmó Heuser Gale. Instó a los productores interesados a ponerse en contacto con sus viveros. Para recomponer la situación, la compañía está importando madera Gi.5 fresca de Alemania para enviarla a cuarentena a Foundation Plant Services de la Universidad de California en Davis, la cual es parte de la Red de Plantas Limpias a nivel federal.

Los portainjertos Gi.5 son más enanizantes que los Gi.6, por lo que la mezcla puede dejar a los productores con más vigor del que se puede manejar con su espaciamiento de plantación, estilo de formación y estructura de enrejado (consultar “¿Qué hacemos ahora?” en la página 31). Afortunadamente, los portainjertos Gi.5 son mucho menos comunes que Gi.6 y Gi.12, por lo que el problema no es tan grande como pudo haber sido. Heuser Gale llamó a esto un “problema vergonzoso, pero no devastador”.

Se negó a dar el nombre de los viveros afectados por esta confusión de Gisela, pero uno, Cameron Nursey en Eltopia, Washington, estuvo dispuesto a hablar sobre la manera en la que respondieron sus clientes.

Stacey Gilmore se ha estado comunicando con cerca de seis productores que plantaron árboles en lo que pensaban que eran portainjertos Gi.5 durante los últimos tres años, tomando muestras de algunos para su análisis. Gilmore trabaja para Dicot LLC, una empresa de ventas de viveros que representa a Cameron, Helios y otros viveros.

Ninguno de estos productores planea arrancar sus árboles y empezar de nuevo, aseguró. Eso retrasaría su producción aún más, incluso si pudieran conseguir árboles nuevos inmediatamente.

Jeb Whitby, un cliente de Cameron, no planea reemplazar ninguno de sus árboles; ni siquiera planea buscar algún reembolso. Sin embargo, le ha permitido a Gilmore muestrear su huerto en Mesa, Washington, para el análisis de ADN con el solo propósito de obtener mejor información acerca de futuras decisiones de plantación.

Whitby, un agricultor del n0rte de Pasco, Washington, produce principalmente heno, pero también posee cerca de 40 hectáreas (100 acres) tanto de manzanas como de cerezas. Ha plantado cerezas en varios portainjertos enanizantes, principalmente Gisela y Krymsk, de 1.6 a 2 hectáreas (de 4 a 5 acres) a la vez durante los últimos nueve o diez años. No ha tenido ningún problema.

“Están creciendo bien, y todo se ve bien y bonito”, informó Whitby. “Siempre estamos evaluando”.

Prevención

Es inevitable que ocurran errores en la cadena de custodia de los árboles del huerto. Incluso el personal de los huertos algunas veces planta árboles erróneamente, apuntó, cuando un trabajador aparta un árbol y otro por error lo recoge para un bloque diferente.

Pregúntele a los viveros y a las empresas de cultivos tisulares y ellos les compartirán ejemplos. Gisela tuvo que lidiar con un problema similar hace más de 15 años. En 2011, la Universidad de Cornell anunció que algunos portainjertos de manzana de tipo Geneva 222 etiquetados erróneamente como Geneva 214 habían llegado a los viveros.

Sierra Gold Nursery, uno de los mayores proveedores de árboles frutales de Norteamérica, una vez entregó árboles de cerezas sonrojadas a los productores que esperaban una variedad rojo oscuro. Algunos errores probablemente pasan desapercibidos, señaló Jack Poukish, presidente y dueño de Sierra Gold, pero ese no. Los viveros con más frecuencia reciben quejas sobre errores de fidelidad al tipo de cultivar, lo cual es más fácil de ver que los errores de portainjertos.

“Tratamos de tomar todas las precauciones para prevenirlo, pero los errores suceden, y nos sentimos mal cuando eso pasa”, explicó Poukish. “Tratamos de reemplazar el inventario y/o reembolsar el dinero que gastó el productor”.

La buena noticia, apuntó, es que ha progresado la tecnología para limitar dichos problemas. El análisis por reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), compara el ADN del tejido de la planta de muestras conocidas, al igual que una huella dactilar de una escena de un crimen se compara con una base de datos de personas conocidas. Anteriormente limitada por el costo a las instituciones de investigación, la tecnología es cada vez más barata y accesible.

Sierra Gold, que también opera su propio laboratorio de cultivo tisular, compró su propio equipo de PCR hace casi tres años. North American Plants en McMinnville, Oregón, hará lo mismo en 2020, declaró Tom Auvil, un horticultor de la compañía.

Las herramientas no eliminarán completamente el riesgo, pero ayudarán, afirmó Auvil. “Algunos productos tienen un aspecto muy distinto en el invernadero. Otros son muy sutiles y se necesita un análisis para verificarlos completamente”.


¿Qué hacer ahora?

Cómo ajustarse en lo que respecta a la horticultura a los portainjertos equivocados.

La plantación en portainjertos de tipo Gisela 6 en lugar de Gisela 5 podría causar que los árboles crezcan demasiado juntos. Los portainjertos de tipo Gi.6 producen árboles que tienen de un 80 a un 90 por ciento del tamaño de los árboles en portainjertos tradicionales Mazzard. Los árboles en Gi.5 crecen solo de un 50 a un 60 por ciento del tamaño de los árboles en Mazzard. (Fuente: Comisión de Investigación de Frutas de Árbol de Washington; Ilustración: Jared Johnson/Good Fruit Grower)

La plantación en portainjertos de tipo Gisela 6 en lugar de Gisela 5 podría causar que los árboles crezcan demasiado juntos. Los portainjertos de tipo Gi.6 producen árboles que tienen de un 80 a un 90 por ciento del tamaño de los árboles en portainjertos tradicionales Mazzard. Los árboles en Gi.5 crecen solo de un 50 a un 60 por ciento del tamaño de los árboles en Mazzard. (Fuente: Comisión de Investigación de Frutas de Árbol de Washington; Ilustración:
Jared Johnson/Good Fruit Grower)

Debido a la confusión en la cadena de suministro de árboles, algunos productores plantaron cerezas en los portainjertos de tipo Gisela 6 pensando que eran Gisela 5, un tipo más enanizante. Se les invita a los productores que sospechen que tienen este problema a llamar a sus viveros, que han estado ejecutando pruebas de ADN en lugares seleccionados para ayudar a determinar el alcance del error.

La diferencia radica en el vigor. El Gi.6 es un portainjerto semivigoroso que produce árboles de cerca del 80 por ciento del tamaño de los árboles en portainjertos Mazzard, mientras que el Gi.5 produce árboles de cerca de la mitad del Mazzard y es adecuado para los huertos peatonales y las plantaciones de alta densidad.

No parece que los impactos estén generalizados, pero ¿qué pueden hacer los productores para mitigar el probable desajuste entre la densidad de plantación y el vigor? Good Fruit Grower habló con tres horticultores de cereza universitarios para trazar algunas posibles estrategias de ajuste.

Matt Whiting, un horticultor de cerezas en la Universidad Estatal de Washington en Prosser, compara el problema con uno que escucha con más frecuencia: los productores concluyen en retrospectiva que simplemente plantaron los árboles con un espaciado menor del que deberían.

“La pregunta del espaciado de los árboles es muy desafiante”, indicó. “Es muy difícil y lo deja a uno atrapado”

Sin embargo, el punto importante de su consejo es el mismo: de alguna manera difunda el vigor. Una manera es mediante el uso de varios líderes.

“Adicione más puntos de crecimiento al árbol”, recomendó Whiting.

Si hay suficiente espacio dentro de la fila, los productores pueden reorganizar los árboles jóvenes con dos líderes en V, o con tres o cuatro líderes espaciados a 30 centímetros (1 pie) de distancia en una arquitectura de líder empinado, explicó Greg Lang de la Universidad Estatal de Michigan. El desarrollo de la rama lateral en los líderes empinados debe ser más estrecho en la parte superior que en la parte inferior para que intercepte bien la luz solar a lo largo de la altura del árbol.

Otra opción es cambiar a un sistema KGB, un estilo de arbusto con 15, 20 o más puntos de crecimiento vertical utilizado comúnmente en los huertos sin escalera, apuntó Lang.

El invierno es una buena época para dicha poda y formación. Los árboles plantados en la primavera de 2019 tienen la edad perfecta, indicó. Ya han pasado por el choque del trasplante y han establecido raíces sanas. Responderán bien a cortar de nuevo entre 45 y 60 cm (18 y 24 pulgadas) del líder central y dirigir los diferentes líderes a partir de ahí.

“En realidad es probable que no se pierda más de un año”, indicó Lang.

El Gi.6 es vigoroso, pero se puede podar mucho, afirmó Lynn Long, un especialista de extensión de árboles frutales semiretirado de la Universidad Estatal de Oregón. Pode abundantemente cada año para mantener los árboles en su espacio.

“Lo bueno del Gisela 6 es que responderá muy bien a la poda intensa”, indicó Long.

Los tres horticultores les sugirieron a los productores que consideren podar en verano después de la cosecha, lo cual reduce el vigor, especialmente en la parte superior, para permitir que la luz del sol llegue a las ramas inferiores. Long también aconsejó el uso de cubiertas reflectantes en el suelo para exponer a la parte inferior a la luz.

“Y luego sugeriría que se volvieran a podar los árboles hasta llegar a la madera de 2 años de vez en cuando”, señaló.  También que se corte hasta llegar a la madera más vieja para permitir que la luz solar alcance el centro de los árboles.

Evite sobrefertilizar y considere el riego deficitario, comentaron.

Para una respuesta más radical, y si los árboles solo tienen un año de edad, podría considerar sacar cada segundo árbol —uno sí y otro no—, y replantarlo en otro lugar, concluyó Whiting.

En 2015, Lang, Whiting, Long y Stefano Musacchi de la Universidad Estatal de Washington se asociaron para crear una guía para el sistema de plantación de cerezas dulces y poder ofrecer aún más consejos. Para encontrarla, visite https://catalog.extension.oregonstate.edu/pnw667.

—por Ross Courtney

Sobre el Autor

Ross Courtney

Ross Courtney is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles and taking photos for the print magazine and website. He has a degree from Pacific Lutheran University. -- Follow the author -- Contact: 509-930-8798 or email.

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