Nueva herramienta ayuda a los productores a presupuestar para el cambio climático

(TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

La malla sombra para huertos, tal como se ve en el rancho de Auvil Fruit Co. en las cercanías de Vantage, Washington, será cada vez más importante para proteger las frutas de las quemaduras solares en el contexto del cambio climático. Pero eso tiene un costo, señaló el economista de Oregon State University, Clark Seavert, quien desarrolló un programa en línea para ayudar a los agricultores a comprender cómo el cambio climático afectará sus operaciones.

La nueva herramienta web permite a los productores ver los impactos climáticos proyectados en sus propias fincas para respaldar la toma de decisiones a largo plazo.

El aumento de las temperaturas, junto con la creciente frecuencia de falsas primaveras, olas de calor, incendios forestales y escasez de agua, representan un riesgo considerable para la agricultura de los EE. UU., según un informe federal sobre el cambio climático publicado por la administración de Trump a fines de noviembre.

El informe, compilado para el Congreso y el público por 13 agencias federales, concluye que “la evidencia del cambio climático causado por el hombre es abrumadora y continúa fortaleciéndose, que los impactos del cambio climático se están intensificando en todo el país y que las amenazas relacionadas con el clima al bienestar físico, social y económico de los estadounidenses va en aumento”.

Pero en ese panorama alarmante de clima más extremo (incendios forestales, huracanes y olas de calor mortales) los impactos varían geográficamente, y es difícil comprender lo que esas amplias tendencias podrían significar realmente para cualquier finca determinada en términos de costos, adaptaciones necesarias o nuevas oportunidades.

Esto constituye un problema para los agricultores que intentan tomar decisiones informadas con respecto al futuro, refirió Clark Seavert, profesor del Departamento de Economía Aplicada de Oregon State University, quien analiza el impacto del cambio climático en la agricultura del noroeste. Durante los últimos años, desarrolló un conjunto de herramientas de toma de decisiones en línea para ayudar a los productores a evaluar la economía y las finanzas de sus fincas, incluidas las consecuencias del cambio climático, el cual será lanzado al público este mes.

El servicio gratuito, AgBizLogic, nació de conversaciones con líderes de extensión a lo largo del Oeste. Seavert se asoció con la modeladora climática OSU, Meghan Dalton, para crear la herramienta que alinea los presupuestos empresariales con los pronósticos e impactos climáticos. Dalton también es coautora de la recientemente publicada National Climate Assessment.

La herramienta permite a los usuarios vincular los presupuestos con los pronósticos del tiempo para la próxima temporada o proyecciones climáticas para la década de 2030, en escala a nivel de condado, explicó Dalton.

“Tan pronto como alguien ve las proyecciones climáticas para su propia ubicación, resuena en verdad más”, aclaró.

La herramienta traduce datos climáticos complejos de Northwest Climate Toolbox, una colección de herramientas web para visualizar el clima y la hidrología tanto pasados como proyectados en el Pacífico Noroeste, de modo que pueda vincularse con las necesidades de información específicas de los productores, refirió Dalton.

Se trata de un proyecto único en su tipo, sostuvo Katherine Hegewish, una modeladora del clima en la Universidad de Idaho que trabaja en Climate Toolbox.

“Esta herramienta es realmente novedosa ya que hace que estas proyecciones climáticas estén al alcance de los agricultores”, dijo Hegewish. “Esta herramienta lleva los macrodatos a una escala en la que los productores pueden ver qué significan las proyecciones para ellos”.

Para comprender lo que significan las proyecciones climáticas para los productores, Seavert se concentró en grupos focalizados con diferentes productores de cultivos, incluidos frutales, de ganado y cereales en el noroeste, así como productores de ganado en el medio oeste.

El sector de los árboles frutales le hizo saber que lo que más les preocupaba era el aumento en el tamaño de la fruta y el aumento de pérdidas debido a las quemaduras solares de las manzanas. Los productores de cerezas enfrentan temperaturas más altas que podrían dañar la calidad de la cereza y reducir las ventanas de cosecha.

“Para ser honestos, los productores no quieren hablar sobre el cambio climático, pero lo entienden; son conscientes de que está pasando”, dijo. “Esto les permite ver cómo afecta sus decisiones, para que puedan ser más proactivos”.

El programa funciona de modo que los productores pueden ingresar sus propios presupuestos operativos o utilizar muestras desarrolladas por economistas de extensión regionales. Luego, pueden seleccionar las variables climáticas más significativas para su cultivo: de una lista amplia que incluye días de grado de crecimiento, primera o última fecha de congelación, temperatura media anual mínima, olas de frío, olas de calor, precipitación y evapotranspiración. Esas son muchas más variables que la mayoría de los modelos climáticos, con base en los factores que son más importantes para los productores.

Luego, el programa proporciona tendencias y proyecciones históricas en escenarios de cambio climático bajo y alto, para que los usuarios puedan ver cómo la frecuencia de las olas de calor o las olas de frío cambiarán para su finca. Posteriormente, pueden ingresar un cálculo de cómo sus rendimientos se verán afectados por ese cambio previsto y el programa ajusta todos sus presupuestos para tomarlo en consideración.

“Tiene como base cómo el usuario cree que el clima los afectará”, dijo Seavert. “Ellos son los que mejor conocen sus operaciones”.

Por ejemplo, los productores de fruta le han relatado que los escenarios climáticos futuros podrían aumentar sus desperdicios hasta en un 40 por ciento. Una estrategia de adaptación tal como el uso de malla sombras podría evitar eso, a un costo aproximado de $ 12,000 USD por acre. Sin embargo, el uso de la malla sombra altera otros factores de gestión, como el control de enfermedades o insectos, por lo que también debe incluirse en el presupuesto. Por otra parte, si un productor cuenta con estanques y derechos de agua antiguos, podría tener más sentido económico apostar por seguir con la refrigeración elevada que por la instalación de malla sombras.

“De modo que, existe una relación entre el clima, la economía y las finanzas”, afirmó. “Es por eso que desarrollé la herramienta, porque se trata de algo muy individualizado”.

Los aspectos de la perspectiva económica y financiera del programa AgBizLogic también permitirán a los usuarios explorar los impactos durante 10, 20 o 30 años, para considerar la inversión en estrategias de mitigación de riesgos, tal como el empleo de malla sombras.

Descubra más

Consulte la página AgBizLogic.com para descubrir más.
El programa, que se lanzará en fases a partir de este mes, no tiene ningún costo para los productores. El desarrollador Clark Seavert, profesor de economía en Oregon State University, dijo que también planea ofrecer capacitaciones para los productores de fruta de árbol.

Los modelos climáticos vinculados a las herramientas económicas también se pueden encontrar en Northwest Climate Toolbox en climatetoolbox.org.

Sobre el Autor

Kate Prengaman

Kate Prengaman is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles for the print magazine and website. Contact her at 509-853-3518 or at kate@goodfruit.com

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