Una mejor predicción de la “mancha amarga” en el manzano

La estimación del vigor del árbol y el análisis químico de la piel de la manzana es el mejor indicador para saber si la fruta está en riesgo.

Medir la relación entre nitrógeno y calcio en la piel de manzana Honeycrisp representa un paso clave en la predicción de bitter pit durante el almacenamiento. <b> (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)</b>

Medir la relación entre nitrógeno y calcio en la piel de manzana Honeycrisp representa un paso clave en la predicción de bitter pit durante el almacenamiento. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Los científicos de Penn State University (Universidad de Pennsylvania, EE.UU.) han creado un modelo que los agricultores pueden usar para mejorar la predicción de bitter pit (o mancha amarga) en la manzana Honeycrisp (Malus pumila “Honeycrips”) durante el almacenamiento; y que les permitirá tomar mejores decisiones de manejo antes de la cosecha.

El bitter pit en manzana del cultivar Honeycrisp es un problema complejo influenciado por varios factores, incluyendo: carga del cultivo, condiciones climáticas de la temporada, estado de maduración en el momento de cosecha, prácticas post-cosecha, y niveles de macro nutrientes y minerales, tales como el calcio, en la fruta.

El horticulturista de Penn State Univeristy, Rich Marini, informa que ésta nueva herramienta evalúa algunos de estos factores mientras la fruta todavía está en el árbol, y aunque ofrece buena información, no revela una imagen completa de la predisposición de la fruta a este desorden.

“A pesar de ser un buen modelo, solo explica el 60% de la variación en la incidencia del bitter pit”, dijó Marini. El modelo evalúa el vigor del árbol —estimado al medir la longitud de los brotes—y el contenido de nutrientes de la piel de la fruta para determinar la probabilidad de que desarrolle bitter pit.

Marini explicó que él y sus colegas han registrado información de seis huertos de Honeycrisp a lo largo de tres años sobre carga de cultivo, longitud de los brotes, y niveles de calcio, potasio, fósforo, magnesio y nitrógeno en la piel de la fruta, además de registrar los niveles de bitter pit después del almacenamiento en frío.

Posteriormente se emplearon análisis estadísticos para descubrir los factores que estaban fuertemente implicados con el desarrollo de bitter pit. Los resultados fueron sorprendentes.

“En el pasado siempre pensé que era la relación entre potasio, magnesio y calcio [lo que importaba]. Son un buen indicador; sin embargo, la relación entre nitrógeno y calcio es más importante”, explicó. “Considero que fuimos los pioneros en identificar la importancia sobre el vigor del árbol”.

El vigor está relacionado con la carga del cultivo;, los árboles con poca fruta tienden a tener mayor crecimiento vegetal (vigor). Pero, según Marini, aún no está claro por qué la longitud de los brotes y la relación entre nitrógeno/calcio son mejores predictores de este desorden que la carga de cultivo o los niveles de otros nutrientes.

Para usar el modelo, los productores deben seleccionar 20 árboles por bloque, medir la longitud de 5 brotes terminales típicos y calcular la longitud promedio.

De los mismos 20 árboles, se deben recolectar tres manzanas durante tres semanas previas a la cosecha, y pelar las frutas con un pelador de papas evitando cortar la pulpa o dañar la piel, explicó Marini. Después hay que juntar las pieles y secarlas durante la noche en el horno a 180 grados.

Para este paso se recomienda usar papel de repostería. Las muestras se pueden enviar al Penn State Agricultural Analytical Services Lab (Laboratorio de Análisis Agrícolas de Penn State) con un kit de análisis estándar que está disponible en las oficinas del condado Penn State Extension por $24 dólares.

Los laboratorios en otras regiones pueden realizar el mismo análisis, siempre y cuando se les indique previamente que las muestras son tejidos de piel de manzana, dijo Marini.

“Esperamos poder decirle a los productores cuál es la probabilidad de que sus manzanas desarrollen bitter pit, de forma que puedan decidir la manera de comercializarlas”, explicó Marini.

El modelo puede funcionar bien para productores del área del Noreste, pero las condiciones de cultivo en el Pacífico Noroeste son diferentes y la investigación deberá replicarse antes de que los agricultores la apliquen en sus cultivos, explicó.

En todo el país, siguen surgiendo dudas sobre el bitter pit, como el rol de la temperatura en la posición de la fruta y el clima durante el crecimiento.

“Este año ha sido frío y húmedo en Pennsylvania, así que esperamos menos bitter pit. El año pasado tuvimos un verano caluroso y seco y fue lo peor que hemos tenido para el bitter pit”, dijo Marini. “Y algo que me sigue inquietando es que tuvimos muchos árboles sin bitter pit.

Lo cual es magnífico, pero no sé cómo explicarlo. Sigue habiendo factores que aún no logramos identificar. Esto es simplemente un paso más para progresar.

Sobre el Autor

Kate Prengaman

Kate Prengaman is the editor for Good Fruit Grower, writing articles for the print magazine and website. Contact her at 509-853-3518 or at kate@goodfruit.com

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