Huertos se enfrentan a un legado no deseado

Autoridades ambientales del Estado de Washington buscan formas de inspeccionar propiedades históricas en busca de plomo y arsénico de antaño.


Este artículo apareció originalmente en la edición del 15 de abril de 2020 de la revista Good Fruit Grower: Orchards facing an unwanted legacy.


En esta foto de Asahel Curtis de 1911 se observa que sin arneses de seguridad ni equipo protector, estos horticultores usan un tanque tirado por caballos para rociar arsenato de plomo, prohibido desde hace mucho tiempo por ser tóxico, sobre árboles frutales en la región central de Washington. El Departamento de Ecología estatal ha formado un grupo de trabajo para buscar formas eficaces de enfrentar la contaminación histórica de antiguos terrenos de huertos que podrían albergar nuevas viviendas o espacios comerciales. (Cortesía de la Sociedad Histórica del Estado de Washington)

En esta foto de Asahel Curtis de 1911 se observa que sin arneses de seguridad ni equipo protector, estos horticultores usan un tanque tirado por caballos para rociar arsenato de plomo, prohibido desde hace mucho tiempo por ser tóxico, sobre árboles frutales en la región central de Washington. El Departamento de Ecología estatal ha formado un grupo de trabajo para buscar formas eficaces de enfrentar la contaminación histórica de antiguos terrenos de huertos que podrían albergar nuevas viviendas o espacios comerciales. (Cortesía de la Sociedad Histórica del Estado de Washington)

Los productores de Washington, o cualquier persona que busque urbanizar una propiedad que alguna vez hubiese sido un huerto, no deberían sorprenderse si reciben preguntas sobre los métodos de cultivo que fueron abandonados generaciones atrás.

Los funcionarios ambientales estatales, urbanizadores y urbanistas municipales han comenzado a desarrollar métodos para manejar sistemáticamente los retos de construir en terrenos que pudiesen contener contaminantes de suelo procedentes de prácticas horticulturales que se remontan a más de un siglo atrás. El Departamento de Ecología estatal estableció un grupo de trabajo de urbanizadores y urbanistas que quieren agilizar y estandarizar la forma en la cual se inspeccionan terrenos a lo largo de la región central de Washington en busca de contaminación preexistente de plomo y arsénico.

Este espacio de diálogo por parte del departamento es principalmente para los propietarios y los urbanizadores. Sin embargo, los productores, en particular aquellos dueños de terrenos de huertos históricos, también deben estar conscientes de este esfuerzo.

“Es bueno que los productores sepan sobre lo que el Departamento de Ecología quiere hacer”, señaló Valerie Bound, jefa de sección del programa de limpieza de tóxicos en la oficina central regional del departamento en Yakima.

Aquellos que consideren vender, subdividir o urbanizar en la región central de Washington no deben sorprenderse si los urbanizadores les preguntan sobre la contaminación por plomo y arsénico, les solicitan muestras de suelo y sacan mapas de más de 50 años.

Los funcionarios del departamento enfatizan que no tienen nada en contra de los huertos, en particular la forma en la cual se manejan hoy en día. El arsenato de plomo, producto químico que causó la contaminación, ha estado prohibido por generaciones. Se usó en los huertos por toda la nación para controlar la polilla del manzano de 1905 a 1947, tras lo cual se descubrieron alternativas como el DDT. El gobierno federal prohibió oficialmente el arsenato de plomo en 1988.

Pero el arsénico y el plomo no se eliminan. Las toxinas permanecen en los suelos casi para siempre. Desde principios de 2000, los funcionarios en el Departamento de Ecología inicialmente se dedicaron a limpiar escuelas y parques mediante el financiamiento de proyectos en 26 terrenos a lo largo de la región central de Washington, sede de la mayoría de los huertos históricos del estado.

Y no solo se trataba de los huertos. Estas sustancias químicas también se usaron en los procesos de fundición, lo cual ha implicado proyectos de limpieza exhaustiva en Everett, Tacoma y Northport. El proyecto de Northport, en la esquina noreste del estado, es gestionado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) como parte del programa federal de limpieza del Superfondo.

Otros estados han lanzado sus propios programas de limpieza y tienen grupos de trabajo de contaminación histórica por pesticidas.

Esta información, recopilada por el Departamento de Ecología del Estado de Washington, enumera los terrenos probablemente contaminados con arsenato de plomo de acuerdo con los terrenos de los huertos de manzanas y peras de 1905 a 1947, cuando se usaban los plaguicidas de arsenato de plomo. (Cortesía del Departamento de Ecología del Estado de Washington, Mapa: Jared Johnson/Good Fruit Grower)

Esta información, recopilada por el Departamento de Ecología del Estado de Washington, enumera los terrenos probablemente contaminados con arsenato de plomo de acuerdo con los terrenos de los huertos de manzanas y peras de 1905 a 1947, cuando se usaban los plaguicidas de arsenato de plomo. (Cortesía del Departamento de Ecología del Estado de Washington, Mapa: Jared Johnson/Good Fruit Grower)

¿Por qué ahora?

Hoy en día, conforme las urbanizaciones se mueven hacia las áreas rurales que una vez estuvieron cubiertas con huertos, los urbanizadores y el público han estado solicitando formas de comprobar que esos terrenos son seguros.

El estado tiene leyes que requieren la limpieza inmediata de los suelos que sobrepasen ciertos umbrales. Los funcionarios del Departamento de Ecología quieren hacer valer esas leyes sin “convertir a todas las urbanizaciones en sitios de limpieza”, aclaró Jim Pendowski, gerente del programa de limpieza de sustancias tóxicas del departamento, en una entrada de blog sobre los esfuerzos de limpieza.

En las inspecciones ambientales locales, como de costumbre, el personal del Departamento de Ecología hizo recomendaciones estándar de muestrear y notificar a los compradores. Sin embargo, comenzaron a recibir quejas sobre la aplicación desigual de la ley, indicó Bound. En septiembre, cuando intentaron requerir el muestreo de acuerdo con las leyes estatales de limpieza, fueron presionados por propietarios y urbanizadores de terrenos.

Los propietarios de terrenos de huertos históricos que buscan vender o urbanizar podrían enfrentarse a mapas como este, el cual muestra las ubicaciones de antiguos huertos y los niveles de contaminación con arsenato de plomo. Se puede observar niveles mucho más altos de contaminación dentro de los límites de los huertos históricos, en color anaranjado, en comparación con los huertos nuevos. (Cortesía del Departamento de Ecología del Estado de Washington)

Los propietarios de terrenos de huertos históricos que buscan vender o urbanizar podrían enfrentarse a mapas como este, el cual muestra las ubicaciones de antiguos huertos y los niveles de contaminación con arsenato de plomo. Se puede observar niveles mucho más altos de contaminación dentro de los límites de los huertos históricos, en color anaranjado, en comparación con los huertos nuevos. (Cortesía del Departamento de Ecología del Estado de Washington)

Para fomentar la coherencia, la agencia ha formado un grupo de trabajo de pesticidas preexistentes para desarrollar un proceso mediante el cual todas las propiedades se puedan muestrear en busca de contaminación por plomo y arsénico de manera eficiente y justa, señaló Bound.

Jon DeVaney, presidente de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington, es miembro del grupo.

“El Departamento de Ecología ha sido muy claro en cuanto a que esto se puede manejar y mitigar sin mucha dificultad, y que no hay motivo de alarma”, afirmó DeVaney en una declaración por correo electrónico enviada a Good Fruit Grower. “Es, sin embargo, una posible fuente de frustración para propietarios y urbanizadores de terrenos que pensaban que entendían las directrices estándar, y se encuentran con que los proyectos y transacciones pueden demorarse”.

La productora de fruta de Wenatchee, Laura Mrachek, comprende las inquietudes sobre la salud y el medioambiente pero no quiere que los funcionarios estatales insistan en limpiar los huertos, los cuales tienen una contaminación no específica por toda su área, de la misma forma que realizan una limpieza de origen puntual cerca de una antigua planta industrial, por ejemplo. De ser así, se arriesgan a crear incertidumbre en la determinación del valor de propiedad para las familias dueñas de los antiguos huertos que intentan vender sus tierras para jubilarse.

“No tienen una cuenta de ahorro, sus tierras son sus ahorros”, afirmó Mrachek, quien también es presidente de Eurofins-Cascade Analytical, un laboratorio agrícola en Wenatchee y Yakima. Ella no es miembro del actual grupo de trabajo, pero ha estado involucrada con grupos anteriores que han manejado este tema.

Mrachek hubiese preferido dejar implementado algún elemento de la práctica de “a riesgo del comprador”. La gente que compra casas en los terrenos de antiguos huertos podría entonces hacer pruebas antes de sembrar un jardín o construir un área de juego para sus niños, o tomar medidas para mantener un pH neutro en el suelo para así reducir la solubilidad de los metales.

Pero el estado se dirige en la otra dirección: el Departamento de Ecología ha digitalizado mapas de más de 46,539 hectáreas (115,000 acres) de huertos históricos en la región central de Washington que se consideran posiblemente contaminadas. El personal planifica crear una página web antes de que acabe el año en la que cualquier persona en la región central de Washington pueda ingresar una dirección para obtener su historial de plomo y arsénico: ¿Fue alguna vez un huerto? ¿Se muestreó? ¿Se limpió?

El departamento también ofrece muestreos gratis a los propietarios que quieran tener la información antes de construir. El departamento de todas formas requeriría que se muestree cuando se presenten los planes de urbanización.

“No queremos ser un obstáculo (para la urbanización). Solo queremos dar a conocer nuestras expectativas”, afirmó Bound.

—por Ross Courtney

Sobre el Autor

Ross Courtney

Ross Courtney is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles and taking photos for the print magazine and website. He has a degree from Pacific Lutheran University. -- Follow the author -- Contact: 509-930-8798 or email.

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