Los productores invierten en las familias temporales

Los agricultores de Columbia Gorge contribuyen a expandir el programa local de educación para los inmigrantes.

Santiago Ramos, un estudiante de primer grado, cuyos padres trabajan de manera temporal en los huertos de cerezas, colorea un mapa de México a finales de junio durante el Programa de educación para inmigrantes en la escuela primaria Chenowith en The Dalles, Oregón. Varios productores de fruta de Columbia River Gorge contribuyeron de manera económica para ayudar a dar seguimiento al programa en el que asisten durante el día muchos de los niños de los empleados temporales. (Ross Courtney/Good Fruit Grower)

*Esta historia se publicó originalmente en el ejemplar de Good Fruit Grower de agosto de 2019.

Varios productores de cereza en Columbia River Gorge cooperaron para garantizar que los hijos de los empleados temporales tuvieran un lugar seguro para ir todos los días mientras sus padres trabajaban en la cosecha.

Con la ayuda de los productores, un servicio escolar local en The Dalles, Oregón, amplió el programa de educación para inmigrantes este verano, una combinación de escuela de verano, campamento de día y divulgación, que se llevó a cabo en una escuela primaria local, para 300 o más niños de empleados temporales ambulantes.

“En The Dalles, siempre nos sentimos orgullosos de cuidar de nuestra gente”, dijo Brenda Thomas, presidenta de Orchard View Inc., la empresa más grande de huertos cerca de la ciudad con unos 17,000 en las orillas del río Columbia en la región principal de producción de cerezas de Oregón.

Garantizar que los hijos de los trabajadores inmigrantes sean atendidos, educados y entretenidos cruza las regiones productoras. Algunas empresas de frutas ofrecen programas locales de atención infantil. En el noroeste de Montana, el programa sin fines de lucro Flathead Lake Migrant Education Program (Programa educativo del Lago Flathead para inmigrantes) ofrece un programa escolar con sede en el sitio para los niños de trabajadores inmigrantes que cosechan cerezas cada verano. El programa se financia a través de subvenciones.

Jonathan Fost

En Columbia River Gorge, los productores, las empresas de riego y algunas organizaciones de productores contribuyeron de manera colectiva con $6,800 USD para preservar el programa allí, dijo Jonathan Fost, director del programa de verano para inmigrantes para el Distrito de Servicio Educativo de Columbia Gorge.

El programa de cinco semanas no podría pagarse por sí solo, indicó Fost, pero las donaciones le permitieron combinarlo con algunos fondos federales que duplicaron su longitud de 13 a 26 días, por lo que vale la pena el esfuerzo de contratar maestros, programar autobuses y planificar todas las otras acciones para que funcione. Específicamente, el dinero se está utilizando para pagar el alquiler del edificio escolar y el transporte.

Temprano cada mañana, antes del amanecer, los autobuses recogen a cientos de niños de los campamentos de trabajo de los huertos cercanos y los llevan a la escuela primaria Chenowith para una mañana de lectura, matemáticas, colorear y recreo con base en el nivel del grado que se asemeje a la escuela ordinaria.

Por la tarde, los profesores organizan actividades enriquecedoras como manualidades, actuación, deportes y danza folclórica. Para hacer las cosas aún más interesantes, cinco de los maestros de México están de visita como parte de un programa de intercambio profesional.

Edgar Luna y Ricardo Mercado, estudiantes de tercer grado cuyos padres trabajan de manera temporal en los huertos de cerezos cercanos, juegan en los columpios durante el recreo. (Ross Courtney/Good Fruit Grower)

El programa es para estudiantes de escuela primaria hasta los 12 años, demasiado jóvenes para ayudar con el trabajo de los huertos o para dejarlos solos en los campos de trabajo.

“Si son menores de 12 años, van a estar en los campamentos”, dijo Fost. “Y lo que sucede algunas veces es que están desatendidos durante el día”.

Generalmente, los niños mayores de 12 años siguen a sus padres en el campo o encuentran otras cosas que hacer; sin embargo, Fost y el programa de educación para inmigrantes tienen un plan para ellos este año.

Con la cooperación de algunos de los productores, Fost y su personal de educación migrante están llevando el programa a estudiantes de secundaria y preparatoria, ofreciendo recuperación de crédito, brindando a los niños la oportunidad de ponerse al día con sus compañeros y clases de habilidades en las tardes en los campos de trabajo

El Programa de educación para inmigrantes tuvo lugar de finales de junio hasta julio en la escuela primaria Chenowith. Los productores de Washington y Oregón contribuyeron con cerca de $6,800 USD, que, al combinarse con fondos federales equivalentes, fue suficiente para duplicar la duración del programa de verano a 26 días. (Ross Courtney/Good Fruit Grower)

“Esto es nuevo. Iremos viendo cómo funciona ”, dijo Fost.

Los productores, incluido Orchard View, están contribuyendo con espacio y tiempo del personal para apoyarlo mucho más allá de las sesiones diurnas en la escuela.

Por ejemplo, Orchard View depende de 800 empleados temporales quienes viajan de California, Texas y otras partes para asegurar que las cerezas sean cosechadas a tiempo. Las fincas vecinas están en el mismo barco. Para ellos tiene sentido ayudar a esas familias a cambio, dijo Thomas, indicando que es un esfuerzo comunitario.

“Queremos asegurarnos de que invertimos en nuestra gente y hacemos de ésta una experiencia valiosa mientras están aquí”, dijo.

Sobre el Autor

Ross Courtney

Ross Courtney is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles and taking photos for the print magazine and website. He has a degree from Pacific Lutheran University. -- Follow the author -- Contact: 509-930-8798 or email.

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