Apasionado por la fruta

El entusiasmo impulsa el trabajo del productor de Washington Dain Craver, ganador del premio Productor de Fruta del Año 2019 de la revista Good Fruit Grower.


Este artículo apareció originalmente en la edición de diciembre de 2019 de la revista Good Fruit Grower: Fervent for fruit: 2019 Good Fruit Grower of the Year


Craver, Imbert Moreno y José Ramírez buscan artrópodos beneficiosos en tejido reflectante a finales de septiembre en el huerto de KDS Orchards cerca de Royal City, Washington. Craver, quien dirige varios huertos de la Cuenca del Columbia, envuelve tejido viejo alrededor de los troncos de los árboles para proporcionar hábitat a los depredadores y proteger las uniones de injerto de las quemaduras solares. Dichas técnicas han contribuido a que Craver gane el premio Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower. Craver dice que Moreno es el investigador principal del programa IPM de la compañía. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver, Imbert Moreno y José Ramírez buscan artrópodos beneficiosos en tejido reflectante a finales de septiembre en el huerto de KDS Orchards cerca de Royal City, Washington. Craver, quien dirige varios huertos de la Cuenca del Columbia, envuelve tejido viejo alrededor de los troncos de los árboles para proporcionar hábitat a los depredadores y proteger las uniones de injerto de las quemaduras solares. Dichas técnicas han contribuido a que Craver gane el premio Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower. Craver dice que Moreno es el investigador principal del programa IPM de la compañía. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

En un día soleado de finales de septiembre, Dain Craver y sus compañeros productores se inclinan sobre el portón trasero de una camioneta y despliegan tiras desgastadas de tela reflectante en busca de huevos de crisopas verdes, arañas y tijeretas (dermápteros) escurridizas —tijeretas enormes engordadas con una dieta de plagas de huertos.

 “Mire lo saludables que se ven nuestras tijeretas”, proclama Craver con voz resonante. “Mire lo enormes que son”.

Craver, un productor de Royal City, Washington, conocido por su experimentación en los huertos, envuelve viejos trozos de material blanco alrededor de los troncos de los árboles para proporcionar un “hotel” para estos artrópodos beneficiosos y para proteger las uniones de injerto de las quemaduras solares.

Técnicas como esta le han ganado a Craver un gran respeto como líder de la industria, particularmente en el sector orgánico. Ese duro trabajo, años de liderazgo en la industria y servicios comunitarios y astucia empresarial, combinados con el peculiar entusiasmo que le lleva a emocionarse sobre la circunferencia de la tijereta, lo convierten en el ganador del premio de Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower.

El premio Productor de Fruta del Año es otorgado anualmente por el consejo asesor de la revista Good Fruit Grower a un productor o familia innovadores e inspiradores en América del Norte y se presenta durante la Reunión Anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington en diciembre.

Inspirador es una descripción que subestima a Craver. En las conferencias, no solo habla sobre los equipos de exploración, sino que proclama una lección. No solo organiza días de campo, él y sus empleados preparan carne asada para “Una tarde con Dain Craver”. No solo publica informes de empaque, sino que los distribuye en viejas carpetas escolares de marca Pee-Chee que muestran atletas con sonrisas imposibles porque, bueno, “Todo el mundo es feliz en el mundo Pee-Chee, hombre”, señaló Craver.

La vida es así de interesante para Craver. También lo es la fruta del árbol.

“Ama la industria, y eso es decir poco”, afirmó Catherine Stein, propietaria del huerto  KDS Orchards, en la cual Craver ejerce como director general.

Craver, de 63 años, tiene sus huellas dactilares en tal vez una docena de huertos en la Cuenca del Columbia, la extensa sección media de Washington, hogar de la mayor parte de la superficie de manzanas del estado. Pero utiliza dos sombreros principales: es el director de operaciones del huerto New Royal Bluff Orchards, cuatro propiedades que posee y opera con un equipo de inversión; él también es propietario de la empresa DAC Consulting, a través de la cual administra varios otros huertos cerca de Royal City.

Craver y Ramírez discuten la cosecha de las manzanas Red Delicious. Incluso los productores progresistas como Craver y sus colegas aún tienen bloques remanentes de estas, aunque el dúo planea reemplazarlos eventualmente con variedades más nuevas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver y Ramírez discuten la cosecha de las manzanas Red Delicious. Incluso los productores progresistas como Craver y sus colegas aún tienen bloques remanentes de estas, aunque el dúo planea reemplazarlos eventualmente con variedades más nuevas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

New Royal Bluff se formó hace unos cinco años cuando Craver fusionó su propia empresa Crave Organics con una empresa de producción de frutas propiedad de inversores. Se unió a los socios, con muchos de los cuales había trabajado durante décadas, para darse un plan de jubilación y proporcionar una herencia a sus seis hijas, más allá de su propia granja de 170 acres, en una época en la que a las pequeñas granjas se les dificulta competir.

New Royal Bluff está en camino de cultivar productos 100% orgánicos, una decisión basada en gran medida en la experiencia de Craver, informó Jim Jackson, CEO y socio más importante. “Si él no fuese a formar parte de mi equipo, no creo que hubiese hecho el cambio a la agricultura orgánica”.

Promotor del cambio

Craver comenzó a trabajar para los 600 acres de KDS en 1996. Al principio, Craver comenzó a sugerir el recorrido orgánico, aunque el difunto esposo de Stein, Keith, se mostró reacio. Sin embargo, los pequeños cambios hortícolas recomendados por Craver dieron sus frutos y gradualmente le ganaron suficiente credibilidad para convencer a su jefe, quien tenía una mentalidad tradicional, de hacer la transición. 

La decisión ha sido un acierto, aseguró Rusty Wentz, el director financiero de KDS Orchards. Por ejemplo, la compañía produce alrededor de 3,000 contenedores de peras orgánicas en aproximadamente 80 acres. “Si no hubiéramos tomado esa decisión hace cuatro, cinco años, seríamos como los otros productores de peras y estaríamos sudando sangre este momento, y no lo estamos”, explicó Wentz.

Craver también convenció a los Steins de renovar entre el 5 y el 10 por ciento de los huertos cada año, reservando 5 acres de tierra para árboles de vivero para asegurarse de que tuvieran los portainjertos y las yemas suficientes para mantener el ritmo. New Royal Bluff también tiene su propio vivero.

Craver se ha ganado la reputación de hacedor. El propietario del huerto, John DiLoreto, pasó más de una década frustrado por un montón de rocas que sobraron del control de la erosión en un antiguo canal de riego en su huerto de Palo Alto en Frenchman Hills al noroeste de Royal City. Craver asumió la dirección en 2011 y limpió las rocas en un mes.

DiLoreto, un corredor de bolsa retirado de Seattle y oficial de la Marina, califica a Craver como un buen defensor del cambio que siempre quiere mejorar las cosas. “Al principio te volverá loco, porque cada vez que me reúno con él, conducimos alrededor del huerto y me da nuevas sugerencias de cambios”, manifestó DiLoreto.

Por ejemplo, el huerto había estado produciendo manzanas Cameo y comenzó a tener problemas para encontrar un empacador dispuesto a aceptarlas. Entonces, como uno de los primeros cambios importantes en el huerto, Craver sugirió injertarlos en Honeycrisp. La granja ahora se especializa en Honeycrisp. Craver también trajo trabajadores mediante el programa H-2A y dirigió la construcción de viviendas para trabajadores en la granja. Quería un nuevo cobertizo de trabajo, por lo que DiLoreto le construyó uno.

“Sus recomendaciones son tan lógicas que simplemente las sigo”, afirmó DiLoreto. 

Craver habla sobre la cosecha con Juan Ojeda, gerente de una granja y uno de sus muchos empleados de toda la vida, en el huerto de New Royal Bluff Orchards. Los dos han trabajado juntos durante 22 años. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver habla sobre la cosecha con Juan Ojeda, gerente de una granja y uno de sus muchos empleados de toda la vida, en el huerto de New Royal Bluff Orchards. Los dos han trabajado juntos durante 22 años. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Deseoso de aprender

Craver no siempre fue el experto. No creció en una granja ni tuvo familia en el negocio de los árboles frutales. 

Él es un producto del sur de California de los años 70 y jugueteó brevemente con una carrera profesional de skate (monopatín). Mientras cursaba la escuela secundaria, sus padres se mudaron al este de Washington. Después de la enseñanza secundaria, Craver estudió para ser técnico de rayos X, pero casi se desmayó al ver un brazo roto durante uno de sus primeros turnos en el hospital.

Luego se matriculó en la Universidad Estatal de Washington (WSU) para obtener un título en horticultura y gestión de huertos. Aunque no tenía experiencia en la industria, le gustaban los huertos y sabía que eran rentables en esa época. Quedó fascinado con la entomología, especialmente con cómo los depredadores controlan las plagas. “Esa clase me marcó, quiero decir, me abrió los ojos”, afirmó.

Sin embargo, nunca terminó su licenciatura y dejó la escuela un semestre antes, cuando Columbia Fruit le ofreció un trabajo que no pudo dejar pasar. Le gustaba el trabajo, pero ahora se arrepiente de su impaciencia juvenil.

Durante su carrera, ha cambiado sus puestos de gestión de huertos en Washington pero se instaló en Royal City porque le gustaba la comunidad para su familia y consideraba que la topografía ondulada era adecuada para las manzanas. Él plantó su propio huerto, Crave Organics, en 1993 con la ayuda de sus hijas y quien fue su gerente durante mucho tiempo, Juan Ojeda. 

Sarah Craver, una de sus hijas, recordó los tiempos de lucha con su padre en esos días. Ahora parece seguro de sí mismo, pero tuvo la suficiente humildad para aprender de otros al comienzo de su carrera. Pocos productores trabajaban la agricultura orgánica en ese momento, por lo que dependía fuertemente de Jay Brunner y Tim Smith del Centro de Investigación y Extensión de Árboles Frutales de la Universidad Estatal de Washington en Wenatchee.

 “No siempre fue el tipo al que todos llamaban”, subrayó.

Sarah, una asesora de cultivos de la empresa Simplot, está más involucrada en el negocio de los huertos que sus hermanas. Janette Thompson, otra hija, a menudo ayudaba a Craver a hacer una demostración de su variedad Rosa Lynn en supermercados por todo el país y ahora trabaja para una empresa emergente (startup) de bebidas alcohólicas que usa fruta desechada bajo el nombre de New Royal Bluff.

Craver analiza el peso, y por lo tanto el tamaño de la caja, de las muestras Honeycrisp con Sarah Craver, una de sus seis hijas y la más involucrada con la horticultura. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver analiza el peso, y por lo tanto el tamaño de la caja, de las muestras Honeycrisp con Sarah Craver, una de sus seis hijas y la más involucrada con la horticultura. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Decisiones basadas en los datos

La personalidad exuberante de Craver esconde la profunda reflexión que motiva sus decisiones.

Por ejemplo, KDS y New Royal Bluff tienen una combinación de espalderas en “V” y espalderas verticales, pero Craver quiere estandarizarlos con un sistema vertical a una separación entre hileras de 3.4 metros (11 pies). Eso funcionará mejor con plataformas y la próxima era de mecanización, afirmó.

Hablando de plataformas, Craver ha estado experimentando con varios modelos durante más de 10 años. New Royal Bluff tiene dos. La compañía planea invertir en más, pero Craver quiere que sus gerentes decidan cuál modelo funciona mejor, en base a los comentarios de los trabajadores.

Craver comprueba la plataforma de cosecha de manzanas Granny Smiths en el huerto de New Royal Bluff Orchards. La mayoría de sus bloques ya han sido plantados y diseñados para la mecanización, pero aún está valorando entre dos fabricantes de plataformas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver comprueba la plataforma de cosecha de manzanas Granny Smiths en el huerto de New Royal Bluff Orchards. La mayoría de sus bloques ya han sido plantados y diseñados para la mecanización, pero aún está valorando entre dos fabricantes de plataformas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver es también conocido por sus equipos de exploración. Mediante DAC Consulting, contrata a trabajadores de huertos con experiencia para que, fuera del horario laboral regular, realicen muestreos golpeando los árboles, colocando una bandeja en la parte inferior a lo largo de los bloques, para detectar la aparición de plagas y enfermedades que motivan las decisiones de manejo integrado de plagas (IPM, por sus siglas en inglés). 

En un huerto de KDS llamado Manzana, se quedó observando los contenedores de manzanas Red Delicious recién cosechadas en octubre con José Ramírez, colaborador y socio desde hace mucho tiempo. Pesaron unas pocas como muestras, para calcular el tamaño de la caja, y luego analizaron minuciosamente algunos documentos de empaque y los informes de muestras de suelo. 

Craver observó unos valores altos de materia orgánica y le dijo a Ramírez: “Eso me indica que la composta está ayudando”.

Craver y Ramírez son socios en una variedad patentada, una manzana roja de mitad de temporada propagada a partir de una plántula fortuita de un cruzamiento de orígenes desconocidos en 1991. La llamaron Rosa Lynn, una combinación de los nombres de sus esposas. Entre KDS y New Royal Bluff, producen aproximadamente 1,000 contenedores de Rosa Lynns cada año.

Más allá de las habilidades, la toma de decisiones y la personalidad, las relaciones son la columna vertebral de la carrera de Craver en la industria de la fruta.

Por ejemplo, él vende fruta a 11 compañías de empaque diferentes, probablemente demasiadas para una óptima logística, comentó. La pequeña ciudad de Royal City puede parecer aislada, pero está ubicada en el medio de los centros de empaque de la industria de Wenatchee, Yakima y Tri-Cities.

A menudo se le pregunta a Craver cómo puede gestionar tantas propiedades diferentes y seguir encontrando tiempo para contribuir a los eventos de la industria y las actividades de Royal City. Las relaciones son su respuesta. No lo hace él mismo.

 “Tengo gente excelente”, afirmó. “Así es como se hace. Encuentras gente buena y te rodeas de ellas. Y eso es lo que he hecho”.


Predicar con el ejemplo

Dain Craver contribuye a la industria mediante la educación.

Craver lleva a un grupo de jóvenes productores más allá de su vivero, a la izquierda, hacia uno de sus bloques de peras orgánicas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver lleva a un grupo de jóvenes productores más allá de su vivero, a la izquierda, hacia uno de sus bloques de peras orgánicas. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Cuando los gusanos cortadores aparecieron en un bloque de cerezas Bing, cerca del centro del huerto recién plantado de Dain Craver en 1994, el productor de Royal City, Washington, comenzó a cuestionar su decisión de cultivar orgánicamente. Pero suponiendo que no podían comer lo que no podían alcanzar, probó pegar papel de aluminio alrededor de cada tronco.

Funcionó.

“Ese fue un momento de ‘bingo,’” recordó Craver. “Podemos hacer cosas sin insecticida”.

Ese enfoque de prueba y error a lo largo de las décadas ha convertido a Craver en un experto en producción orgánica de fruta y en el Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower.

Craver comenzó la producción orgánica cuando plantó su huerto en 1993 y notó que su suelo no era tan fértil como el de otras áreas. Asumiendo que no podía producir en los volúmenes de productores convencionales, buscó un nicho en mercados orgánicos de mayor valor.

Los huertos orgánicos existían a mediados de la década de 1990, pero eran pequeños y vendían a mercados especializados en el área de Puget Sound. Craver asesoraba a algunos productores que experimentaban con la agricultura orgánica y creía que podía hacerlo mejor. Mientras tanto, la disrupción del apareamiento estaba comenzando a desarrollarse como una técnica para controlar la carpocapsa, lo cual le dio una herramienta que no estaba disponible anteriormente.

Pero su camino no fue fácil.

El manejo de la carga frutal fue un desafío temprano. En 1995, se enteró del polisulfuro de calcio durante una visita a un productor de Fuji en Japón. Conocía a unos pocos horticultores que usaban polisulfuro de calcio con aceite de aspersión, pero él y los gerentes de su huerto hicieron ajustes con las tasas de polisulfuro de calcio por sí solo, raleando en exceso o por defecto mediante ensayo y error antes de llegar a un programa fiable que previniera que los portainjertos vigorosos semienanos llevaran los árboles a un ciclo bienal. Sus tasas de fuego bacteriano y mildiu también disminuyeron.

“Esas fueron las cosas que estábamos aprendiendo allá en los años 90”, declaró Craver.

Hace unos 10 años, el pulgón negro del cerezo infestó algunos de sus árboles más grandes en el mismo bloque que tuvo el problema del gusano cortador. Lo estudió y observó durante horas, y determinó que las hormigas llevaban los pulgones de un árbol a otro para producir melaza. Su truco de aluminio no los detuvo. Tampoco el celofán o el papel encerado. Casi renunció a la certificación orgánica en el bloque antes de encontrar Tanglefoot, una pasta orgánica que aplicó a los troncos. Después de tres aplicaciones, las hormigas finalmente se detuvieron.

Reflexiones sobre el futuro

Craver ve algunos desafíos para la producción de fruta orgánica.

La pérdida de herramientas es una. Algunos de los partidarios que presionan a la comisión orgánica parecen querer reducir la producción agrícola a la jardinería doméstica, afirmó. La industria de la fruta ya ha perdido los antibióticos como medida orgánica.

El aumento de la Drosophila de alas manchadas es uno de los mayores problemas nuevos para los productores de cerezas orgánicas porque aparece tan tarde en la temporada que Entrust, el pesticida de amplio espectro, es una de las pocas herramientas orgánicas disponibles. Él espera un producto comercializable que las atraiga y las mate.

“Muchas personas están abandonando la cereza orgánica debido a la Drosophila de las alas manchadas”, afirmó. “Yo me quedo con ella”.

El resurgimiento de la carpocapsa o polilla del manzano también plantea un problema para los productores orgánicos de manzanas, declaró, aunque tiene grandes esperanzas puestas en que un programa de liberación aérea de individuos estériles sea comercializado y probado en todo el estado. Él participa en el programa de prueba. Una compañía de drones se presenta todos los viernes para liberar polillas irradiadas a un precio de 360 dólares por acre, aproximadamente el mismo precio que gasta en CYD-X, un granulovirus que ataca a la carpocapsa. Ese costo no incluye el funcionamiento del tractor y las horas de mano de obra requeridas para aplicar el virus. Le parece que el proyecto de liberación estéril mejorará lo suficiente como para eventualmente reemplazar la disrupción del apareamiento.

El productor Dain Craver y Tianna DuPont de la Universidad Estatal de Washington (WSU) ríen juntos durante uno de los días de campo de WSU dirigidos a productores más jóvenes en el huerto de KDS Orchards en Royal City, Washington. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

El productor Dain Craver y Tianna DuPont de la Universidad Estatal de Washington (WSU) ríen juntos durante uno de los días de campo de WSU dirigidos a productores más jóvenes en el huerto de KDS Orchards en Royal City, Washington. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Su voluntad de compartir

A menudo se elogia a Craver por su disposición a compartir sus ideas y experiencias. Su trabajo como consultor le brinda oportunidades en huertos vecinos, mientras que con frecuencia habla en reuniones de productores y organiza días de campo.

“No recuerdo haberle oído decir que no”, afirmó Karen Lewis, especialista de extensión de la Universidad Estatal de Washington (WSU) que ha colaborado con Craver en proyectos de investigación, giras y presentaciones en escuelas de fruticultura.

Al principio, no todos los productores adoptaron las ideas de Craver, señaló David Granatstein, profesor retirado de agricultura sostenible en la WSU. Pero eso no detuvo a Craver. Con su entusiasmo característico y su resonante voz, expuso sus argumentos a favor del cambio y siempre condujo la conversación de vuelta al dinero, formulando sus consejos orgánicos en conceptos como los precios de productos de mayor valor, el  empaque final y el retorno de la inversión.

“Entonces es que la gente comienza a prestar atención”, indicó Granatstein. Hoy, las manzanas orgánicas representan alrededor del 18 por ciento de la superficie cultivada de Washington.

Craver ha servido como miembro del Consejo Asesor Orgánico de Washington y como presidente del comité de entomología de la Comisión de Investigación de Árboles Frutales de Washington. Todavía ejerce presión ante el Consejo Nacional de Normas Orgánicas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Su mayor consejo para los productores jóvenes de productos orgánicos en la actualidad: paciencia. No reivindica haber inventado todas sus estrategias favoritas: fomentar los parasitoides del arrollador de hojas de frutales a través de rosas silvestres, dejar que el pulgón negro del cerezo se desarrolle en los brotes debajo del dosel antes de cortarlos, permitir que se acumulen plagas menores como el minador de hojas tentiforme occidental para atraer depredadores, pero ha estado dispuesto a tomarse el tiempo necesario para dejarlos trabajar.

“No reaccione de forma exagerada”, les dice a los clientes que asesora. “Esa es la razón por la cual es tan importante tener un buen equipo de exploración ahí fuera”.

Craver observa de cerca el daño causado por trips (tisanópteros) en una manzana Granny Smith en el huerto de New Royal Bluff Orchards. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver observa de cerca el daño causado por trips (tisanópteros) en una manzana Granny Smith en el huerto de New Royal Bluff Orchards. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Pasión por la enseñanza

La exploración de insectos y enfermedades es una pasión para Craver y una práctica fundamental. También lo es la educación.

Hasta la fecha, ha enviado a 35 empleados al Programa de Educación para Empleados Hispanos de Huertos de Wenatchee Valley College, un programa de certificación para empleados agrícolas que buscan puestos de gestión. El programa incluye clases de IPM.

Un exalumno, José Ramírez, es propietario y gerente de un huerto en Royal City. Ramírez, antiguo presidente de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington, atribuye gran parte de su propio éxito a Craver y conoce a otros que podrían decir lo mismo.

Ramírez, también socio comercial de Craver en el cultivar patentado Rosa Lynn, no podría ser más diferente de su viejo amigo. Tranquilo y tímido, él es el yin y el verboso Craver es el yang. Pero los dos abordan su trabajo con la misma curiosidad.

Ramírez apuntó que una de las mejores cualidades de Craver es que nunca ordena solo técnicas o instrucciones a sus trabajadores. Se asegura de que sepan las razones detrás de las prácticas hortícolas que solicita, e incluso se arremanga para aprender junto a ellos.

Se asegura de que estamos “entendiendo los porqués”, apuntó Ramírez. “Es un gran educador”.


Sobre el cabello y horticultura

La personalidad de Dain Craver impulsa su pasión y carrera.

Dain Craver, ganador del premio Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower, da algunos consejos defensivos a uno de los jugadores de tercer grado en su equipo de fútbol Royal City Grid Kids. Craver ha sido desde hace mucho tiempo entrenador deportivo juvenil en su ciudad natal. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Dain Craver, ganador del premio Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower, da algunos consejos defensivos a uno de los jugadores de tercer grado en su equipo de fútbol Royal City Grid Kids. Craver ha sido desde hace mucho tiempo entrenador deportivo juvenil en su ciudad natal. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Dain Craver, ganador del premio de Productor de Fruta del Año de 2019 de la revista Good Fruit Grower, no hace nada a medias. Tiene grandes ideas sobre la agricultura orgánica, grandes ambiciones comerciales y mucho pelo. Sí, su cabello, que fluye con mechones grises más allá de sus hombros, es una de las primeras cosas que la gente nota.

“En la industria me dicen demasiadas tonterías sobre mi cabello”, dijo Craver con una sonrisa. Pero encaja perfectamente con su enfoque poco convencional y exuberante en todas las cosas, desde el control de plagas hasta los deportes comunitarios.

El horticultor de Royal City, Washington, creció en el sur de California y se sumergió brevemente en el mundo del skateboard (monopatín) profesional. Nunca se libera de la imagen, ni del cabello, que periódicamente corta y dona a “Locks of Love”, una organización benéfica que hace pelucas para niños necesitados. Las fotografías en blanco y negro de sus días en la Universidad Estatal de Washington muestran a un joven sin camisa con el pelo abultado haciendo equilibrios y saltos con el monopatín en los patios de ladrillo de Pullman.

Craver demuestra algunas habilidades de skate (monopatín) para sus jugadores de fútbol de tercer grado. Dejando a un lado su gran cabello y su monopatín, Craver es conocido en toda la industria de los árboles frutales por su personalidad y sus habilidades como productor orgánico. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Craver demuestra algunas habilidades de skate (monopatín) para sus jugadores de fútbol de tercer grado. Dejando a un lado su gran cabello y su monopatín, Craver es conocido en toda la industria de los árboles frutales por su personalidad y sus habilidades como productor orgánico. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Todavía tiene su monopatín, un Gordon and Smith clásico con ejes de marca Tracker y ruedas de marca Kryptonics, todo repleto con pegatinas rojas de Washington Apple. Es conocido por pasear en el desfile de las jornadas comunitarias de Royal City y por ponerse el viejo disfraz de “Crispy” la mascota de la Comisión de Manzana de Washington para ir a patinar frente a las tiendas de comestibles y promocionar su cultivar patentado, Rosa Lynn.

La formación deportiva es otro de sus pasatiempos favoritos. Ha servido como entrenador de los principales equipos de béisbol y softball en escuelas secundarias. Algunas de sus hijas estaban en el equipo de softball. Su equipo de fútbol de tercer grado, Grid Kids, que incluye a su nieto, Britt Wardenaar, terminó invicto durante la temporada de 2019.

Craver tiene sus propias jugadas y los niños terminan suplicando a sus entrenadores de escuela intermedia y secundaria que les permitan probarlas en los partidos, señaló Wiley Allred, el entrenador principal del equipo Knights de la escuela secundaria de Royal City, uno de los famosos programas de escuelas pequeñas del estado. La energía de Craver es contagiosa, afirmó Allred, y ese entusiasmo se transfiere del campo de fútbol a la granja, donde Craver ha contratado a muchos de sus exjugadores.

“Los jóvenes, se sienten atraídos por personas que son felices y aman lo que están haciendo, y quieren estar cerca de ellas”, indicó Allred, quien también es dueño de una granja de manzanas.

Craver también se ha convertido en uno de los mayores impulsores de Royal City. De hecho, convenció a muchas de sus empresas de empaque para que hiciesen donaciones para el césped en la escuela secundaria, convenciéndoles de que los hijos de sus empleados usarán esa superficie.

Siempre exuberante, la celebración por parte de Craver de una victoria de los Seattle Seahawks lo llevó a salir en esta foto, publicada en la portada del Seattle Times en 2007. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Siempre exuberante, la celebración por parte de Craver de una victoria de los Seattle Seahawks lo llevó a salir en esta foto, publicada en la portada del Seattle Times en 2007. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

El entusiasmo también ayuda en el negocio de los árboles frutales, donde aborda el trabajo con confianza y curiosidad. Bryon McDougall, coordinador de empaque de McDougall & Sons en Wenatchee, da crédito a Craver por hacer un esfuerzo por comprender toda la cadena de suministro, desde el vivero hasta las ventas. En las reuniones de productores, Craver generalmente hace la mayoría de las preguntas.

“Tratar con productores que tienen ese conocimiento general de la industria, desde mi punto de vista, es maravilloso”, aseguró McDougall.

—Relato de Ross Courtney / fotos de TJ Mullinax

Sobre el Autor

Ross Courtney

Ross Courtney is an associate editor for Good Fruit Grower, writing articles and taking photos for the print magazine and website. He has a degree from Pacific Lutheran University. -- Follow the author -- Contact: 509-930-8798 or email.

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